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Dilemas de alcoba: ¿Hay algo malo en mí si tengo menos deseo sexual que mi pareja?
29. 10. 2026
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Dilemas de alcoba: ¿Hay algo malo en mí si tengo menos deseo sexual que mi pareja?

¿Es normal tener menos deseo sexual que tu pareja? En este blog respondemos a dudas habituales: desde las diferencias de deseo sexual en pareja hasta el orgasmo, la comunicación en la cama y la exploración de cosas nuevas, sin presiones ni tabúes.

Nueva serie del blog: Dudas de alcoba

Todos tenemos preguntas sobre sexualidad. Algunas surgen de la curiosidad, otras de la inseguridad y otras porque no sabes si lo que te pasa es siquiera normal.

Recibimos este tipo de preguntas a diario: por mensajes, comentarios, correos electrónicos y también en nuestras tiendas. Y enseguida se observa algo interesante: muchas dudas se repiten.

Muchas personas sienten que son las únicas que tienen esas dudas. Que les pasa algo malo. Que su experiencia no es “normal”.

Sin embargo, la realidad suele ser muy distinta.

Por eso hemos creado una nueva serie del blog, Dudas de alcoba, en la que respondemos a preguntas anónimas de nuestros seguidores sobre sexo, relaciones e intimidad.

- Sin juzgar.

- Sin tabúes.

- Y, sobre todo, sin hacerte sentir que existen “preguntas tontas”.

¿Me pasa algo malo si tengo menos ganas de sexo que mi pareja?

Esta es una de las preguntas que más recibimos. Y la respuesta es muy sencilla: no, no te pasa nada malo.

Tener diferentes niveles de deseo sexual es una de las cosas más normales en una relación. De hecho, hay muy pocas parejas en las que el deseo sexual sea exactamente igual para ambos.

En la libido influyen muchísimos factores, por ejemplo:

- el estrés

- la falta de sueño

- las hormonas

- el cansancio

- la rutina en la relación

- la carga mental

- la sensación de presión

Muy a menudo, el deseo disminuye precisamente por la presión. Si sientes que cualquier caricia lleva automáticamente al sexo, tu cuerpo puede empezar a reaccionar tomando distancia.

Por eso es importante que ambos habléis abiertamente del tema.

Hablar de cómo se siente cada uno respecto a la sexualidad suele reducir la tensión por sí solo.

A veces también ayuda dedicar tiempo a la intimidad sin esperar que termine en sexo: caricias, cercanía, conversación.

Cuando desaparece la presión, el deseo suele volver.

¿Soy el único hombre que disfruta cuando su pareja le da placer con un arnés con dildo?

No. No eres el único.

Muchos hombres disfrutan de la estimulación anal, principalmente por la próstata. La próstata es un punto de placer muy sensible que, con la estimulación adecuada, puede provocar sensaciones muy intensas y, en algunos casos, un tipo de orgasmo diferente.

El problema aquí no suele ser el deseo en sí, sino el estigma.

Todavía existen muchas ideas erróneas según las cuales este deseo dice algo sobre la masculinidad o la orientación sexual.

En realidad, no significa nada más que el cuerpo responde a la estimulación de las terminaciones nerviosas.

Si ambos os sentís cómodos con esta exploración y se basa en la confianza, la comunicación y el consentimiento, simplemente es otra forma de explorar la sexualidad.

¿Por qué me resulta más fácil llegar al orgasmo sola que con mi pareja?

Esta también es una pregunta muy frecuente, y la respuesta es: es completamente normal.

A muchas mujeres les resulta más fácil llegar al orgasmo durante la masturbación que durante el sexo en pareja.

Hay varias razones para ello.

La primera es muy sencilla: cuando estás sola, eres quien mejor conoce tu cuerpo. Sabes qué ritmo, presión y tipo de estimulación te gustan.

La segunda razón es psicológica. Cuando estás sola, no sientes presión por:

- tu aspecto

- si tu pareja está disfrutando

- si tienes que llegar al orgasmo a toda costa

La tercera razón es la anatomía.

A muchas mujeres les cuesta llegar al orgasmo solo con la penetración. La gran mayoría necesita estimulación del clítoris, lo cual es totalmente normal.

Si quieres mejorar este aspecto del sexo en pareja, puede ayudar:

- enseñarle a tu pareja lo que te gusta

- incorporar la estimulación del clítoris

- dedicar más tiempo a explorar

El sexo no es una competición. Es un proceso de descubrimiento del cuerpo: el tuyo y el de tu pareja.

¿Cómo le digo a mi pareja lo que me gusta en la cama?

A muchas personas les cuesta hacerlo.

No porque no sepan lo que les gusta, sino porque temen herir a su pareja o que suene a crítica.

La clave está en cómo lo comunicas.

En lugar de empezar por lo que no te gusta, prueba a decir primero lo que sí te gusta.

Por ejemplo:

“Me encanta cuando haces esto…”

“Me he dado cuenta de que disfruto mucho cuando vamos un poco más despacio.”

“¿Podríamos hacerlo más a menudo?”

Así, tu pareja no siente que está haciendo algo mal, sino que recibe información sobre cómo darte aún más placer.

En el sexo no se pueden leer los pensamientos. Una buena comunicación es una de las claves de una vida íntima satisfactoria.

¿Cómo le propongo a mi pareja probar cosas nuevas en el sexo?

Muchas personas tienen fantasías o ideas que les cuesta compartir con su pareja. A menudo, porque temen que suenen extrañas o que su pareja piense que falta algo en la relación.

En estas conversaciones es muy importante cómo las empiezas.

En lugar de plantear la idea directamente, suele ser más fácil empezar de forma general, hablando de fantasías o de explorar la sexualidad.

Por ejemplo:

“¿Qué te parece explorar cosas nuevas en el sexo? ¿Tienes alguna fantasía?”

Si la conversación fluye, puedes mencionar tu idea. Pero es importante dejar claras algunas cosas:

- que se trata de una experiencia compartida

- que no hay ninguna presión

- que un “no” es una respuesta totalmente válida

En estas conversaciones, lo más excitante es precisamente la confianza.

¿Tú también tienes alguna duda de alcoba?

Este ha sido el primer artículo de la serie Dudas de alcoba, en la que respondemos a preguntas anónimas sobre sexualidad, relaciones e intimidad.

- enviarnos un mensaje en redes sociales

- o escribirnos por correo electrónico

Todas las preguntas son completamente anónimas.

Porque en sexualidad no hay preguntas tontas.

Solo hay preguntas de las que se habla demasiado poco.